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martes, 28 de mayo de 2013

Compromiso social


Con base en mis valores cristianos –católicos- y ciudadanos, he venido acentuando mi especial interés en los temas sociales, particularmente en Venezuela, donde sin lugar a dudas existen carencias de todo orden. En ese contexto, agradezco a Dios la excelente oportunidad de haberme puesto en conocimiento y en contacto con FundaEpekéina, organización sin fines de lucro con objetivos de carácter social, asistencial, cultural, educativo, deportivo,  y, en particular, de fortalecimiento religioso-espiritual.  Está presidida por el Padre Honneger Molina, actual Párroco de la Iglesia La Anunciación del Señor (La Boyera), en el municipio El Hatillo del estado Miranda.

FundaEpekéina lleva un poco más de 3 años desarrollando una intensa actividad en el sector de Terrazas del Alba en San Agustín del Sur en Caracas. Allí el grupo de voluntarios atiende a más de 60 niños, adolescentes y jóvenes con los objetivos antes mencionados. Como parte de su crecimiento, el Padre Molina se ha propuesto ampliar sus áreas de acción tanto en Caracas como en otras ciudades del país.

Con ese propósito, desde principios de 2013, se conformó la semilla de un grupo de voluntariado en La Boyera para acoger, en una etapa inicial, a niños de las comunidades cercanas a la Parroquia, tales como Juan Salinas, Los Hernández y el Manantial. Tras visitar esos sectores a fin de conocer a las familias, FundaEpekéina empezó sus actividades en el auditorio de la Iglesia el sábado 18 de mayo. En esta primera ocasión, se celebró un sencillo y emotivo encuentro con varios niños quienes compartieron un par de horas con el Padre Honneger Molina y con las voluntarias, entre quienes felizmente me encuentro.



Significo que se hacen gestiones para la próxima apertura de una cuenta bancaria, a fin de poder recibir donaciones de quienes tengan a bien hacerlo. Ello es necesario para sufragar los gastos operativos que supone la realización de las diversas acciones previstas cada sábado. Igualmente, quienes deseen obtener mayor información, incluyendo el interés de unirse como voluntarios, pueden escribir al correo karitas.fundaepekeina@gmail.com. La coordinadora, Korabel Morales, tiene toda la disposición de responder sus inquietudes en este sentido.


Valoro poder participar en esta organización y, de esta manera, expresar mi compromiso social con la comunidad.

jueves, 8 de noviembre de 2012

Educación ciudadana



Ser ciudadano, según el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE), se refiere, entre otros significados,  a “ser natural vecino de una ciudad”, así como a “habitante de las ciudades antiguas o de Estados modernos como sujeto de derechos políticos y que interviene, ejercitándolos, en el gobierno del país”.

Ahora bien, a mi entender ser ciudadano supone algo más allá de “sujeto de derechos políticos”. Significa también deberes, responsabilidad y compromiso, a fin de contar con un orden colectivo en distintas áreas. Bajo esa óptica, la educación ciudadana viene dada desde el hogar, la escuela, así como de las distintas instituciones del Estado y de la sociedad.  Todos ellos configuran una red para la formación del  individuo como ciudadano, no así un simple habitante o residente de un espacio bien sea rural o urbano, lo cual podría fomentar un ser indiferente, apático e irresponsable.

El hogar, en su concepto de familia, figura en primer lugar por ser ese espacio primario, fundamental y fundacional en donde han de comenzar a sentarse las bases de la educación ciudadana. Allí se enseñan los valores y principios que guían a la persona. También desde la familia surgen los modelos y anti-modelos iniciales; los ejemplos a emular. Vale destacar que los niños son observadores sistemáticos y suelen reproducir acciones que ven en su entorno.
La escuela, en su sentido amplio y carácter de institución formadora por excelencia, significa un contexto sustantivo que ha de ampliar la educación ciudadana, más allá de lo académico. En este ámbito también pueden manifestarse modelos y ejemplos a seguir. 

Con respecto a  las instituciones del Estado y la sociedad, destaco la importancia de la Iglesia.  En el marco del tema que abordo, la Iglesia refuerza los valores y principios del hogar, en particular los relacionados al respeto a los otros, la solidaridad, la hermandad  y la convivencia.  

Sumo a esta responsabilidad de la educación ciudadana a las distintas instancias de gobierno en sus distintos niveles (nacional, estadal y municipal). Por un lado, se encontrarían las acciones de formación y prevención, aunadas a aquellas de carácter correctivo.  Igual vale acotar que quienes ejercen posiciones de autoridad  han de ser los primeros en dar el ejemplo de buen ciudadano en sus distintas acciones.

Esta nota es una aproximación general al tema, que dada a su importancia deseo abordar en otros textos con mayores detalles. Deseo plantear, en particular, el hecho cultural de este asunto, así como el papel de los medios de comunicación, incluidas las redes sociales.

sábado, 6 de octubre de 2012

Venezuela, país de esperanza



Venezuela, país de esperanza

Hace unos años, cuando trabajaba en Buenos Aires, una señora argentina me dijo "Venezuela me enseño la alegría de vivir". Ello se me ha quedado grabado desde entonces.

Rescato esta anécdota  para hablar del país de esperanza. Es posible que para algunos resulte insólito, incluso absurdo, usar tal expresión, sobre todo porque abundan los indicadores negativos que reflejan un panorama sombrío.  En especial, hay hechos que muestran serios problemas asociados  con la violencia, la criminalidad y la corrupción.

No obstante, he decidió hablar del país de la esperanza. Lo sustento en los innumerables indicadores positivos de aspectos, tangibles e intangibles, que suelen ser escasamente abordados o publicitados. No es cuestión de apuntar a aquellos que felizmente si son muy conocidos, como el Sistema  de Orquestas Juveniles e Infantiles, las espléndidas playas, mujeres que ganan concursos de belleza, entre otros. 

Considero sustantivo destacar, en primer orden,  el capital humano del país. Gente capaz de sonreír y mantener el buen humor incluso en tiempos de adversidades. Personas emprendedoras en todos los extractos sociales, si se quiere hablar en esos términos.  Venezolanos quienes demuestran a diario que con determinación y sincero compromiso se alcanzan las metas que se proponen.  En ese contexto, resalto los múltiples talentos - conocidos y por conocer – culturales y deportivos, así como en la ciencia, la tecnología y tantas otras disciplinas.

Asimismo, es oportuno subrayar que Venezuela no es sólo un país petrolero, ya que es tierra bendecida por infinitos recursos naturales, los cuales estoy segura se les puede sacar el mejor provecho para el bienestar y progreso de sus ciudadanos.

A pocas horas de iniciar unos comicios electorales históricos por su relevancia, reitero que Venezuela es un país de Esperanza, con la merecida E en mayúscula.

Ana María Pigna
@en_serio

Caracas, 6 de octubre de 2012

lunes, 26 de septiembre de 2011

A todos


Llueve copiosamente sobre Caracas.  Con ese sonido de la naturaleza, escribo estas líneas, dirigidas a todos. Es cuestión de quien quiera leer mis notas, recibirlas o rechazarlas, comentarlas, difundirlas e incluso rebatirlas. 


Esta tipo de lluvia me asusta un poco porque imagino mucha gente desprovista de seguridad  básica de techo y piso firme. Eso es un lugar común a nivel mundial, pero en mi Venezuela querida y, particularmente en Caracas, es una realidad lamentable.  Una momento más para recordar tantas promesas incumplidas, tanto dinero malversado y dilapidado, así como la negligencia campante e impúdica. También mucha ignorancia o falta de educación, si suena menos duro. 


Educación y cultura, allí la clave del verdadero desarrollo. Lo sostengo. Transversal e integral, sobre valores y principios sólidos, sin lugar a dudas. También incorporar el deporte y todo aquello que suponga el buen concepto del ocio. Desde allí se repotencia el individuo y la sociedad como colectivo.  Producir riqueza desde lo intangible para que se manifieste, a plenitud, en tangible. No sólo riqueza de dinero; esa sería una parte de ella. Importa la riqueza de sentimientos, conocimientos, y acciones. 
 

Escampa. La lluvia de este mediodía me renovó las energías. Puse en orden algunas ideas y las transcribí en estas líneas. Muchas otras quedan transitando, esperando un momento, de sol o lluvia, para figurar sobre el papel. 


Me despido, hasta nuevo aviso


Ana María Pigna Trujillo
Caracas, 25 de septiembre de 2011

jueves, 13 de enero de 2011

Burrocracia

Henry Mintzberg, académico canadiense autor de los diseños de las organizaciones, no habría pensado que la distintas acepciones a sus planteamientos hubiesen derivado en algo denominado “burrocracia”. Con las debidas disculpas a la noble especie equina, me refiero con el vocablo a una de las peores distorsiones de una estructura organizativa, al verse signada por contradicciones, ineficiencia, demoras, absurdos y, por supuesto, corrupción.

Este lamentable panorama puede observarse particularmente, tal como lo describo, en pleno desarrollo de la administración pública central del gobierno venezolano. Hay escasos casos que se salvan para fortuna de los ciudadanos y la nación, pero la mayoría de las instituciones  parecen protagonizar con orgullo tal situación. En mi opinión, se acogen a un lema que rezaría “por qué hacerlo fácil si se puede hacer difícil”.

Se evidencia, por ejemplo, un destacado uso del internet como herramienta para supuestamente facilitar los trámites administrativos. Ello puede enmarcarse en la tendencia de los gobiernos en línea o e-governmet. Sin embargo, vale preguntarse cuántas personas tienen acceso directo, facilidades, conocimientos y/o posibilidades reales para ello, a fin de poder acometer con cierto éxito tales gestiones. Además, los portales de internet de los distintos organismos, incluyendo regionales y municipales, muchas veces no son tan amigables y requieren de cierta habilidad para comprender los procedimientos necesarios. A la final, lo que se supone ha de ser trámites accesibles y expeditos se convierten en una verdadera molestia y perturbación.

Otro aspecto a destacar en este contexto se trata, desde mi punto de vista, de la discrecionalidad de las funcionarias y los funcionarios. Con frecuencia ello se traduce en arbitrariedad  y obstaculización, toda vez que tal no es muchas veces sinónimo de sensatez o moderación, sino más bien en un “si me da la gana”. Esperaría que muchos funcionarios públicos, particularmente seguidores del gobierno, leyesen con atención el folleto “Contra El Burocratismo” del Che Guevara, a ver si reconsideran un poco su gestión.




Ana María Pigna Trujillo
Caracas, 7 de enero de 2011