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miércoles, 17 de octubre de 2012

Recordando a Eugenio Montejo



Al acercarse la fecha de nacimiento del poeta Eugenio Montejo (Caracas, 19 de octubre de 1938),  me valgo de la oportunidad para celebrar no sólo por haberlo conocido en persona, sino haber podido compartir enriquecedores momentos de conversación e incluso haber trabajado juntos en tiempos de la Dirección General de Relaciones Culturales de la Cancillería venezolana. 

No me queda la menor duda señalar que Montejo es uno de los grandes poetas e intelectuales de Venezuela, con indiscutible acogida por parte de críticos y lectores a nivel internacional. Recibió importantes reconocimientos en muchos países a lo largo de su trayectoria, pero destaco el prestigioso Premio Internacional de Poesía y Ensayo Octavio Paz, otorgado en 2004 y entregado en México en 2005.  El poeta partió de este mundo en junio 2008. Si bien su persona es una ausencia lamentable, su obra completa sigue presente y viva al alcance de todos.  Sus palabras, sus escritos, sus poemas permanecen.

Es imposible escribir estas breves  líneas en recuerdo al poeta sin incluir alguno de sus singulares versos. Escojo para esta ocasión el intitulado “Si vuelvo alguna vez” de  “De Alfabeto del mundo” (1988-2005).
               
Si vuelvo alguna vez
será por el canto de los pájaros.
No por los árboles que han de partir conmigo
o irán después a visitarme en el otoño,
ni por los ríos que, bajo tierra,
siguen hablándonos con sus voces más nítidas.
Si al fin regreso corpóreo o incorpóreo,
levitando en mi mismo,
aunque ya nada logre oír desde la ausencia,
sé que mi voz se hallará al lado de sus coros
y volveré, si he de volver, por ellos;
habitaré el más inocente de sus cantos.



Caracas, 17 de octubre de 2012

Ana María Pigna Trujillo

miércoles, 13 de abril de 2011

La Guinda

El adorno. El toque final. El detalle que faltaba. Lo último en las prioridades. Así parece ser la tendencia sobre la gestión nacional de la cultura, con algunas excepciones por fortuna. Ello indica que tras muchas luchas y avances obtenidos en el transcurso de los tiempos por actores culturales, léase gestores, talentos, docentes, entre otros, aún permanece, en mi opinión, esa visión de que la cultura es algo trivial, superficial, sin carácter sustantivo en la sociedad.

Esta noción absurda, a mi modo de ver, es un mal cultural en sí mismo.  Este ámbito no sólo es sustantivo sino transversal, y no ha de ser un aspecto accesorio o suplementario, por el contrario,  ha de destacarse por un lugar relevante en la sociedad. En este contexto, debe abordarse como una inversión, no un gasto, que coadyuva al progreso individual y colectivo. 

En Venezuela, durante la última década en especial, se pueden observar casos particulares que han logrado un avance destacado, como por ejemplo las orquestas juveniles e infantiles de la Fundación de Estado para el Sistema Nacional de las Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela (FESNOJIV). Además, sumaría las diversas iniciativas de actores culturales que impulsan actividades con éxito en varias disciplinas. Sin embargo, considero que ha predominado un sistemático esfuerzo de destrucción institucional desde el sector público nacional, aunado  a la escasa construcción de infraestructura, la debilidad presupuestaria y una gran dosis de sectarismo “ideológico” que divide y resta fuerzas en el desarrollo pleno de la sociedad.

Ana María Pigna Trujillo
Caracas, 12 de abril de 2011